10 de marzo de 2012

Gracias a tus pupilas


Adilia. Mujer valiente. Heroina invisible. A veces sueña con su Portugal natal y desea con fuerza volver a pasear por sus calles. Adilia y sus palabras poderosas, que te golpean fuerte por dentro. La conocí hace unas semanas, gracias al programa Es Posible, y desde entonces soy incapaz de dejar de leer ese diario tan especial que nos regala a los que hemos empezado a admirarla en silencio. Adilia tiene ELA, una enfermedad rara, injusta y cruel que te deja sin cuerpo, pero no sin sueños. Adilia tiene ELA pero voluntad y fuerza para no desistir y nos regala sus palabras escribiendo con sus pupilas, concienzuda y maravillosamente. Sí, con sus pupilas.

Les recomiendo que lean este testimonio de vida y aprendan con sus pensamientos. A veces nos preocupamos tanto por el futuro que no apreciamos el presente, este presente breve y efímero, que mantiene a mentes brillantes y lúcidas como la de Adilia, supongo que para que nos den ese toque de realidad que a veces nos hace tanta falta.

No entiendo esta clase de injusticias: no creo en Cielos Benefactores, creo en personas como ella, que nunca mueren, que marcan a los que siguen por aquí algún tiempo más.

GRACIAS.

Si quieren conocerla más de cerca, miren...

6 de marzo de 2012

Los descreídos

Hace un mes que este blog se encuentra en estado de shock. Incapaz de emitir letras, mucho menos algún atisbo de buenas ideas. En fase de letargo. Desconozco si es la apatía generalizada que consume el espíritu de este país, tal vez sea tristeza. ¿Tal vez hemos dejado de creer? ¿Es el resultado de lo que, cada día, nos escupen los informativos?

- Elena Salgado ficha por Endesa. Nuestros políticos se van, pero nunca al paro. Un gran ejemplo, sobre todo ético, de como sacar partido (nunca mejor dicho) a su paso por lo público.

...Sé que también hay noticias que nos  hacen pensar que cabe la esperanza.... ¡Pero pasan taaan lejos!

Islandia juzga a su expresidente por su gestión de la crisis


1 de febrero de 2012

Día 278 de mi vida.

No sin cierta dificultad, Candela se abre camino entre elefantes, osos, llamas y algún pájaro. Sus pasos casi nunca son certeros y se desploma con facilidad entre sus agotados peluches. ¿Jaque? Nunca. Sin apenas coger impulso, vuelve a levantarse. Escala, gatea en vertical por las paredes del pequeño habitáculo de plástico en lo que parece un esfuerzo titánico.

La observo atónita. No descansa. Y cae y se levanta casi tantas veces como mi pestañeo. Es la lucha contra la gravedad. Cuando consigue algo de estabilidad y logra agarrarse, de pronto una música (en la televisión, en la calle, en una radio lejana) la saca de su tenaz concentración y baila, baila, flexionando sus piernecitas en un amago de brinco que nunca llega... la torre vuelve a caer.

Yo sigo cada movimiento, cada caida, pensando en que nada le duele. Pero de pronto cae, de espaldas. Y un llanto quiebra mi ensimismamiento.

Buaaaaaaaaaaaaaaa Papá Mamá

Buf. No es ella. Es el hijito inerte que llora casi con tanta fuerza. Sólo ha sufrido un leve aplastamiento que ha hundido un poco su cráneo de plástico. Falsa alarma.