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28 de marzo de 2012

Poderoso ¿caballero? Don Dinero






Cuentan que Rosalía Mera pasea por A Coruña como una ciudadana cualquiera. Frecuenta bares populares y pasea junto a su hija y sus nietos por las calles de la ciudad gallega. Es más, hay quien dice que comparte ideales con los indignados del Movimiento 15-M. Estos datos, cotidianos para la mayoría de los mortales, no soprenderían a nadie si no fuera porque hacen referencia a la mujer más rica de España, la tercera fortuna del país y la 246 del mundo, según la revista Forbes.

Dicen que encarna los sueños de una Cenicienta moderna: nacida en un barrio obrero de  A Coruña, a los 11 años dejó de estudiar para trabajar como costurera en la tienda de confección La Maja, donde conoció a Amancio Ortega. Juntos crearían después el emporio Zara. Sus diseños y perseverancia les llevarían, años después, a estar en el top de las mayores fortunas del mundo. Sin embargo, el reconocimiento a esta exitosa aventura empresarial no ha sido visibilizado por igual: en los anales de la compañía, en la web de Inditex, el nombre de Rosalía Mera no aparece y en los perfiles publicados en algunos medios de comunicación siempre es retratada bajo la etiqueta de ex mujer de… y no como co-artífice del imperio Inditex. ¿Su aportación ha sido ignorada?

“Esta es una constante: antes, ahora y siempre. Tiene que ver con lo cultural. Con el hecho de que los hombres antes, ahora y siempre se van a poner en primera línea permanentemente, y para que eso cambie hace falta que pase mucho tiempo”.

Rosalía Mera. 67 años. Un hijo y una hija. Empresaria y presidenta de la Fundación Paideia Galiza. La mujer más rica de España lo dice así de claro y añade además: “A las mujeres no nos dejan estar en los puestos de arriba de las empresas. A mí sí, ¡pero soy una minoría!”.

Sin duda, son una minoría: solo tres mujeres figuraban en 2011 entre los diez milmillonarios españoles. La gallega, junto a las hermanas Koplowitz, aparecía entre las primeras fortunas del país. Sólo tres mujeres.

Pero si echamos un vistazo al raking internacional, el resultado es aún más bajo: sólo Christy Walton (y familia) aparece entre las diez personas más ricas del mundo. Y eso no es todo: para poder reunir a las diez mujeres más ricas del planeta, hay que descender en la lista Forbes hasta el número 89: Casi 80 hombres por 10 mujeres. Parece que la desigualdad también persiste al más alto nivel.

¿Sigue siendo, entonces, poderoso caballero Don Dinero? Pese a todo, parece que no. Muchas de las mujeres más ricas del mundo dominan, hoy, estratégicos sectores económicos, aunque eso sí, Forbes apunta a que la mayoría de estas mujeres han heredado sus fortunas. La pregunta es, entonces, evidente: ¿Es posible que ninguna mujer haya conseguido hacerse rica gracias a su éxito profesional?


Descárga el número 59 de la Revista Meridiam y sigue leyendo a partir de la página 15 y hasta la 21.

16 de enero de 2012

ESCLAVAS DEL SIGLO XXI: ¿Habría mujeres prostituidas si no hubiera clientes?

SE VENDE SEXO
SE COMPRA DOLOR



- ¡Eh! negrita, ¿cuánto vales?
-¡Eh! puta, negra, ven aquí.
Su voz se quiebra:
- Imagina cómo me sentía… ¡Me sentía sucia! Estaba humillada.
Inmigrante. Entre 18 y 25 años. Nivel educativo bajo. Pobre y con cargas familiares.  Millones de mujeres con este perfil son vendidas anualmente en todo el mundo como esclavas sexuales. No hay cifras oficiales, ni el fenómeno figura, en la actualidad, como prioridad en las agendas de los gobiernos.
“En casa las cosas no iban bien y mi madre me mandó a España, pero sin decirme qué tipo de trabajo iba a hacer. Durante el viaje me violaron y me robaron. Pasé hambre… Después, el viaje en patera: diez horas. Frío. Mucho dolor. Miedo… Me amenazaron con dañar a mi familia, me maquillaron… Tenía tantos clientes como fuera posible hasta que pagara mi deuda: ¡¡40.000 euros!! ¡¡40.000 euros!! ¡Imagina! Me sentía sucía… ¡Eh negrita! ¿Cuánto vales?... Mi sueño de una casita en mi país, una familia, unos hijos se ha roto… sólo existe el hoy: hace cuatro meses me enteré de que tenía SIDA.”
La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) estudió por primera vez el funcionamiento de las redes de trata de seres humanos en 2006, aunque no fue hasta 2009 cuando propuso recomendaciones y medidas concretas para combatir el fenómeno. Este organismo analizó la situación de las víctimas y las posibles soluciones en 155 países. Sus propuestas hicieron que en sólo dos años los Estados duplicaran las medidas para luchar contra la trata. Esto ocurrió hace dos años: sólo dos años desde que los Estados, los gobiernos del mundo tomaran conciencia de la existencia de este fenómeno, del drama que viven miles de mujeres en sus calles. Pese a todo, este problema sigue siendo secundario en las políticas estatales de la mayoría de países y la ONU reconoce que, hoy por hoy, una de las incógnitas sin respuesta es conocer el alcance real del fénomeno del trafficking.

La diferencia entre el tráfico ilegal de personas y la trata supone mucho más que el simple desplazamiento organizado de seres humanos y con fines de lucro. La trata implica, además, fuerza, engaño, coacción y abuso de poder, teniendo como objetivo principal la explotación sexual, la esclavitud o el trabajo forzado.
Al respecto, Amparo Díaz Ramos, abogada y coordinadora del Turno de Oficio Contra la Trata del Colegio de Abogados de Sevilla, añade: “Se da una vulneración de los Derechos Humanos no sólo cuando existe trata, sino también cuando hay explotación sexual en la que no hay un elemento de tráfico. Cuando no existe una situación de traslado de un sitio a otro, pero las mujeres sufren una situación degradante y están obligadas o sometidas. Incluso en los casos en los que no están siendo violentadas para ejercer la prostitución, la persona que se beneficia de esa explotación sexual también está cometiendo un delito perseguible a través de nuestro Código Penal”.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que la trata con fines de explotación económica o sexual podría afectar a unos 2,5 millones de personas en todo el mundo cada año.

De entre estas estimaciones, España sobresale en el ranking: es uno de los principales países de tránsito y destino de estas mujeres y niñas en toda Europa: más de 300.000 personas podrían vivir en un régimen de esclavitud, siendo víctimas de trata y de las mafias más despiadadas, según datos de la Unidad de Violencia de Genéro del Ayuntamiento de Sevilla. Con este telón de fondo, y siguiendo las recomendaciones de Naciones Unidas, el Gobierno español aprobó en 2009 el Plan Integral de Lucha Contra la Trata (2009-2011), logrando cercar un poco más a las mafias y humanizando a las verdaderas víctimas: las mujeres prostituidas.
Aún así, las cifras siguien siendo un escándalo: el negocio de la prostitución mueve en España más de 18.000 millones de euros al año. Más de un millar de anuncios de contactos aparecen a diario en los periódicos españoles, reportándoles 13.000 euros de beneficios al día. Cuatro de cada diez hombres españoles reconoce haber pagado por sexo alguna vez en su vida.
¿Es un fenómeno imparable? ¿Cómo se puede combatir? ¿Por qué la sociedad es tan permisiva con los clientes? ¿Son estas mujeres víctimas, además, de esa permisividad? ¿Es conciente la ciudadanía del drama?

Conoce la historia de mujeres valientes que lograron escapar de la prostitución y conciencia a los que te rodean de que ellas son VÍCTIMAS Y NO OBJETOS SEXUALES. Lee más en Meridiam (reportaje de Portada páginas de la 20-27)

30 de septiembre de 2011

¿El cerebro tiene sexo? ¿Comparten hombres y mujeres la misma inteligencia?




¿Existen realmente diferencias biológicas y genéticas en el cerebro de hombres y mujeres? La comunidad científica parece no ponerse de acuerdo. Para algunos, las diferencias son evidentes. Tanto, que repercuten incluso en el comportamiento y en la manera en que hombres y mujeres gestionan sus emociones. Para otro sector de científicos, sin embargo, se trata de investigaciones sesgadas, contrarias a la idea de igualdad. Teorías que siguen un modelo “universal” de ser humano – hombre-blanco-heterosexual- que no se corresponde con la realidad. El debate está servido: ¿el cerebro tiene sexo?


Descárgate el número 57 de la revista Meridiam y sigue leyendo (páginas 16-21)

19 de septiembre de 2011

¿Cómo trata la Religión a las mujeres?

La mujer, cara a cara con Dios.




Silenciadas. Centradas en la maternidad. Recluidas en el hogar. El papel clave de las mujeres en la sociedad ha sido invisivilizado por una cultura históricamente dirigida por hombres y afianzada por las distintas religiones. Sin embargo, hoy, en el siglo XXI, las mujeres se niegan a acatar cuestiones morales impuestas y reivindican ser dueñas de su cuerpo, tener identidad propia y ocupar el lugar que culturalmente se les ha negado, también en el ámbito religioso: los movimientos feministas empiezan a brotar en la base de las tres religiones del libro como el motor necesario del cambio. Sin intermediarios, musulmanas, cristianas y judías miran hoy a Dios cara a cara con la certeza de que la igualdad también llegará a los púlpitos.

1 de septiembre de 2011

¿Es el lenguaje sexista?

Todos no somos tod@s, ¿o sí?


Meridiam, nº56.


El lenguaje ha sido el espejo en el que se ha reflejado una sociedad históricamente machista, ha sido el instrumento que ha canalizado tópicos y prejuicios sobre la mujer. Este hecho, que parece incuestionable, ha abierto el debate en torno a si es necesario que se reformen ciertos aspectos de nuestro sistema lingüistico que evidencien los cambios que ha experimentado la sociedad en torno a la igualdad entre hombres y mujeres. El debate, sin embargo, no es fácil y los cambios planteados dividen a los propios lingüistas, porque ¿todos no somos todo@s? ¿o sí?

...Descarga el número 56 y sigue leyendo... Meridiam, páginas 21-26